
El renacimiento de una firma legendaria como Norton Motorcycles, es un acontecimiento único. Es por ello que en Revista 400 decidimos ser parte de la historia durante lo que fue el Manx R Global Media Launch llevado a cabo en Sevilla, España, para conocer la superdeportiva tope de gama del fabricante britanico que ha regresado con las intenciones de quedarse definitivamente.


La firma que construyó su legado a través de un rendimiento excepcional en los circuitos de velocidad alrededor del mundo, desde inicios hasta mediados del siglo pasado, está de regreso. Su renacimiento fue anunciado durante el pasado EICMA de Milán, donde presentó una gama compuesta por dos familias principales: Atlas y Manx.
Dos nombres legendarios que le dieron a Norton Motorcycles grandes satisfacciones en el pasado y que hoy regresan como un claro ejemplo de las fuertes ambiciones de la casa británica en esta nueva etapa, la cual cuenta con el cobijo económico de TVS Motos, el gigante indio que se metió de lleno en el paquete accionario de Norton durante 2020 y que es gran responsable de este resurgimiento.

No obstante, la intervención económica no ha cambiado la filosofía del fabricante más antiguo de motocicletas -que data de 1898-, sino que ha potencializado la capacidad de desarrollo y diseño en la sede central de Solihull. Un pequeño poblado situado en los alrededores de Birmingham y muy cercano al The National Motorcycle Museum, reafirmando la tradición motorista de este lugar en Gran Bretaña y en el mundo.
Los detalles de diseño son verdaderamente exquisitos, como la ausencia de tornillería sobre el carenado o las líneas horizontales que se repiten en laterales y mandos.
LA NUEVA NORTON
El evento llevado a cabo en Sevilla, España, tuvo como sentido disfrutar de un clima perfecto en Circuito Monteblanco y carreteras aledañas, lejos de las bajas temperaturas y constantes Iluvias del centro de Inglaterra en esta época del año. No obstante, desde nuestra recepción fuimos recibidos por el equipo humano de la nueva Norton Motorcycles. Entre ellos, Christoph Hohmann, Chief Marketing Officer; Simon Skinner, Head of Design; y Brian Gillen, Chief Technology Officer. Quienes brindaron todos los detalles de su obra maestra: la Norton Manx R.

La superdeportiva británica que nació para ser fiel a sí misma, ha sido desarrollada a partir de la experiencia adquirida en la anterior Norton V4SV, con un motor que mantiene las cotas internas de diámetro por carrera para una cilindrada de 1,200 cc y el angulo cerrado de los cilindros a 72 grados, pero con un desarrollo completamente de cero. Los cárteres que ahora se hacen en Italia tienen nuevo diseño y se ha revisado minuciosamente cada componente para conseguir un propulsor que pesa únicamente 73.3 kilogramos.
Por supuesto, Norton apunta a competir contra las superbike premium de los fabricantes más reconocidos mundialmente, es por ello que su V4 rinde más de 200 hp. Sin embargo, el toque de personalidad está en el torque de este motor que alcanza los 130 Nm, transmitiendo en la práctica un empuje constante desde muy bajas revoluciones que lo hace infinitamente aprovechable sin esa necesidad constante de buscar la línea roja del tacómetro.
El bramido del V4 se deja sentir aún con el sistema de escape de serie, el cual queda debajo de la moto a fin de centralizar las masas.

Este motor con pulsaciones perceptibles y una pureza auténtica es de alguna forma un regreso a las fuentes, con sensaciones que finalmente son innegociables y que se traducen en un tacto sensorial que va en sintonía con el chasis. Dicho con palabras carentes de romanticismos, Norton ha preferido desarrollar un V4 con prestaciones sensatas que trabaja en sintonía con el chasis, en lugar de buscar un rendimiento desaforado para luego apaciguarlo con la electrónica.
Por supuesto, la Norton Manx R cuenta con infinidad de avanzadas asistencias sobre la conducción encabezadas por la Unidad de Medición Inercial (IMU), pero es a través de su puesta a punto y componentes de primera línea que saca a relucir sus mejores notas. Los 72 grados del V4 optimizan la transferencia de potencia al suelo antes de la entrada en acción del control de tracción, mientras que el sistema de frenos es capaz de generar 1 g de desaceleración a máxima capacidad, gracias al uso de pinzas Brembo Hypure y una mínima masa suspendida gracias a los rines Rotobox Bullet Pro construidos en una exquisita mezcla de carbono tejido y forjado, que son opcionales pero que disfrutamos en nuestra unidad de pruebas.


PISTA Y CARRETERA
Después de la conferencia de prensa nocturna que fue a modo de bienvenida para nuestro grupo, compartido con colegas de España y Argentina, tuvimos una jornada completa de manejo: pista por la mañana y carretera por la tarde. Es así como en Revista 400 comenzamos nuestra experiencia de manejo literalmente con “el cuchillo entre los dientes”, acelerando a fondo dentro del Circuito Monteblanco.
El circuito Monteblanco posee exigentes frenadas y curvas de alta velocidad que fueron una verdadera prueba para la Norton.
La naturalidad con la que se desenvuelve la Manx R es sorprendentemente positiva, porque no hay que olvidar que se trata del primer intento de la nueva Norton con una superbike de serie. La misma se ofrece en distintas versiones y, como suele ser de costumbre, conducimos una de las mejor acabadas; pero eso no quita el buen hacer del chasis y el motor dentro de la pista de carreras.

Al igual que para varios de los allí presentes, esta era nuestra primera vez en Monteblanco, un circuito con una larga recta y varias frenadas de campeonato, de esas donde hay que tirar de todo lo que tengamos para alcanzar a detener la moto a tiempo. Es por ello que, a destacar, encontramos una frenada terriblemente contundente, así como un motor muy lleno en todo el rango de revoluciones que nos permitió usar mucho menos el cambio de velocidades. De hecho, al acabar cada una de las sesiones de 20 minutos dentro de la pista, la discusión en boxes se centraba en la marcha ideal para cada curva.
Siguiendo el mismo concepto de líneas, los mandos han sido especialmente diseñados junto con una interfaz desarrollada por el área de tecnología de Grupo TVS en Bangabandhu Hi-Tech City.
La realidad es que puedes llegar en el cambio exacto para mantener el motor a medio régimen o salir de la curva una marcha más arriba, ya que el brutal torque del V4 hará que obtengas prácticamente el mismo resultado. Esto no hace más que hablar bien sobre la flexibilidad del motor y la facilidad de conducción, al permitirnos olvidar del cambio y centrarnos en otras cuestiones más importantes como, por ejemplo, la trazada.

ÚLTIMO TRAYECTO
Fuera de Monteblanco, el buen comportamiento de la Manx R y la conexión máquina/piloto es igualmente favorable. Hace cosas realmente épicas como cambiar de dirección con una naturalidad sorprendente teniendo en cuenta sus 213 kilogramos en orden de marcha, algo que es posible gracias a una esmerada centralización de las masas. Por otra parte, en carretera acusa ciertas dolencias que en circuito no notamos, como una primera velocidad demasiado larga y un embrague mecánico algo duro que puede terminar fatigando.
Sin embargo, el verdadero encanto de la Manx R está en su exclusividad, la distinción y el estilo. Es una superdeportiva premium distinta al resto, la cual habla de su propietario y la forma en que este entiende el motociclismo. Pero de una manera más íntima, la nueva joya de la corona británica nos devuelve con grandes sensaciones, emoción a sus mandos y auténtica pureza mecánica el haberla elegido entre otras tantas opciones del mercado. Una máquina recíproca que es lo mejor del encanto, historia y tradición de Norton. Laz

Como dicta su historia, Norton ha trazado su propio camino con la Manx R, una superbike premium distinta al resto y con una personalidad única.
“NO BOLTS PHILOSOPHY”
Con un diseño conceptual que va más allá de las tendencias y las modas, la Manx R es casi una obra de arte sobre ruedas y -para nuestra fortuna- allí estaba el artista. Simon Skinner es el jefe de diseño en Norton y. por supuesto, responsable de los trazos que definen a la superbike de la casa británica.
En nuestra plática con el responsable de darle identidad a la nueva era de Norton, notamos exquisitos detalles de diseño -a veces imperceptibles- como la bandera británica grabada sobre los laterales en carbono de la First Edition o la carencia absoluta de tornillos en toda la vestimenta de la motocicleta. En cuanto a esto último, Skinner fue más allá y nos hizo notar la forma en que se ocultó la sujeción del subchasis para hacer imperceptibles las uniones y no romper con ninguna línea.

“La armonía necesaria entre diseño e ingeniería se plasma en la integración. Una función no puede dominar a la otra; deben avanzar juntas”. explica Skinner. Lo anterior cobra mayor sentido cuando nos sigue mostrando características imperceptibles a la vista, como el depósito de gasolina que se extiende por debajo del asiento o la forma en que se diseñó un sistema de escape completamente integrado al cuerpo de la moto. La obsesión por la centralización de las masas no es únicamente una técnica, sino que también se traduce en unas proporciones casi perfectas y un manejo preciso, lo que coincide con la idea inicial del diseñador.
Después de haber conocido en persona la Manx R, nos quedamos con el equipamiento, detalles y acabados exclusivos propios de una superdeportiva premium, pero también con destellos de personalidad de lo más puros como las líneas horizontales posteriores (ndr. al estilo Ferrari Testarossa, MV Agusta Ipotesi o incluso -disculpenme- Atari 2600) que le dan autenticidad y carácter con una distinción atemporal.




La nueva familia de modelos Norton comparte un lenguaje de diseño inaugurado por Simon Skinner, inspirado en el pasado pero con la tecnología y el rendimiento del futuro.

“Tener la oportunidad de manejar una Norton, no es algo que suceda con frecuencia. Va más allá de la experiencia, para convertirse en historia. Eso es Manx R, un momento que se quedará en la memoria por siempre”.
Ruben Marelli.