
MotoDrive, distribuidor de Bajaj en nuestro país, recibió el distintivo “Hecho en México” por el ensamble de unidades en el Estado de México, mismo que avala la calidad y manufactura local de la firma india. En revista 400 acompañamos a representantes y directivos hasta la planta del Parque Industrial Toluca 2000, para ser testigos de la entrega del galardón y donde conocimos que llega en un momento clave para la compañía con el anuncio de una inversión de 145 millones de dólares que permitirá ampliar su capacidad productiva hasta 500 mil unidades anuales e incorporar el ensamble de motocicletas KTM para el mercado nacional.

El evento contó con la presencia de María Bárbara Botello Santibáñez, responsable del Plan de Marca Nacional “Hecho en México”, funcionarios del Gobierno Federal y Olaf Sarabia, CEO de MotoDrive, quienes destacaron el papel de la empresa dentro de la manufactura nacional. La entrega ocurre mientras la compañía prepara una importante expansión de sus operaciones en el Estado de México, con una inversión de 145 millones de dólares para una nueva planta en la zona de San Cayetano, Estado de México, que llevará la capacidad de ensamble de las actuales 200 mil unidades anuales hasta 500 mil motocicletas en un horizonte de cuatro años.
Uno de los cambios más relevantes será la incorporación de KTM a la operación mexicana. MotoDrive realizará el ensamble de motocicletas de ambas marcas, aunque con una distribución proyectada de 90% para productos Bajaj y 10% para KTM. En el caso de la firma austriaca, la producción nacional se concentrará inicialmente en modelos de entre 200 y 390 cc, mientras que las motocicletas de mayor cilindrada continuarán llegando directamente desde Austria.

Esta integración está relacionada con la estructura internacional del grupo Bajaj, propietario de una participación mayoritaria en KTM. Para el mercado mexicano, la estrategia permitirá aprovechar la infraestructura de MotoDrive para producir localmente modelos de ambas firmas y atender de manera más directa la demanda nacional. Actualmente, la empresa trabaja con ingenieros locales para sustituir componentes que todavía llegan desde India, comenzando con piezas como tornillería y paradores laterales, pero con una meta mucho más ambiciosa: desarrollar incluso el chasis de las motocicletas con proveeduría nacional.
De acuerdo con Olaf Sarabia, CEO de MotoDrive, el objetivo no es únicamente colocar una etiqueta en las motocicletas, sino fortalecer las cadenas productivas nacionales y reducir progresivamente la dependencia de componentes importados. El proyecto contempla inicialmente la creación de 200 empleos directos, con la posibilidad de sumar hasta 500 plazas adicionales conforme aumente el volumen de producción y ventas.

Actualmente, MotoDrive comercializa alrededor de 18 mil motocicletas al mes. Con la primera fase de expansión, la compañía espera elevar este volumen hasta aproximadamente 20 mil 800 unidades mensuales, equivalentes a unas 225 mil motocicletas al año, para posteriormente avanzar hacia la capacidad máxima proyectada de 500 mil unidades anuales.
Además de la ceremonia de premiación, tuvimos la oportunidad de recorrer con los directivos la actual planta de MotoDrive, donde pudimos conocer los procesos de producción y estándares de calidad con los que Bajaj cumple en sus modelos. El reconocimiento recibido por Bajaj y MotoDrive se suma a la certificación TPM (Total Productive Maintenance) con la que ya cuenta la compañía, orientada a la disciplina, eficiencia y mejora continua de sus procesos productivos. El proyecto apunta a construir una cadena de suministro cada vez más nacional, aumentar la capacidad industrial y sumar a KTM a una operación que podría convertirse en una de las más importantes dentro del sector de motocicletas en el país.