¡DESAFIANTE! ITALIKA 300Z

NovedadesPrueba de manejoItalikaMarcasHace 1 hora2.6K Vistas

Italika ha presentado el máximo exponente de su familia de modelos Z, el cual va más allá de un simple cambio estético para ofrecer un conjunto mucho más maduro en todos los aspectos. Tanto en materia de componentes, prestaciones y equipamiento, todo ha evolucionado en la nueva 300Z con el único fin de desafiar las reglas de un segmento cada vez más competitivo.

Dentro de la extensa gama de productos Italika, existen varias familias que se han vuelto icónicas no solo para la marca sino también en las calles de México. Los modelos Z encabezan la lista de los más exitosos comercialmente, ya que se han vuelto productos deseables para quienes inician en el mundo de las dos ruedas, pero también siguen un escalonamiento gradual en el desarrollo de los motociclistas.

Desde la 125Z de iniciación hasta la actual 300Z, todas poseen un toque deportivo diferenciador en sus detalles, aunque las distancias entre el primer y último modelo sea bastante notoria. Es por eso que Italika sigue desarrollando su gama para que más usuarios puedan crecer junto a la familia Z que actualmente ya cuenta con 6 modelos diferentes.

La versión 300 que nos acontece hoy, presume mucho más que un cambio en el diseño para llegar al punto de presentar otra filosofía. La funcionalidad sigue siendo una de sus grandes fortalezas, pero es en los detalles que marca la diferencia con elementos más sofisticados y un motor de un empuje mucho mayor al de cualquiera de sus hermanas de similar apellido. Y es justamente por esta parte que vamos a comenzar a descubrirla.

MAYOR DESEMPEÑO

Su corazón monocilíndrico ha crecido hasta los 278 centímetros cúbicos, para una potencia de 27.3 hp y 27 Nm de torque. A diferencia de la 280Z presentada a finales del año pasado, esta nueva versión la supera por 30 cc, 5 hp y 6 Nm. Todo ello se percibe desde el primer instante, ya que la 300Z tiene en su aceleración una de sus principales virtudes. De hecho, muestra un desempeño superior al de la Italika Firebird 300 que también evaluamos recientemente, siendo el modelo de la familia Z más enérgico en todos los aspectos e incluso de un funcionamiento más refinado, señas de un motor más evolucionado.

Es precisamente ahí que nos damos cuenta que el sistema multivalvular funciona realmente bien, sacando el máximo provecho de su cilindrada, ya que es muy fácil ver cifras de 3 dígitos en el velocímetro y ganar metros desde la detención absoluta con una facilidad pocas veces vista para una motocicleta urbana con motor monocilíndrico y enfriamiento por aire y aceite.

En esto mucho tienen que ver su transmision de 6 velocidades, que gestiona a la perfeccion la transicion entre aceleración y velocidad final; y -por supuesto- el carburador, mas directo que uno de inyeccion electronica que suele dulcificar la entrega. Por supuesto, el sistema de alimentación mecanico posee puntos mejorables en arranque en frio y consumo de combustible, algo que el amplio deposito de 15.5 litros contrarresta en materia de autonomia aunque el gasto sea perceptible.

ESTILO DIFERENCIADO

Cuando hablamos de una nueva filosofía en la 300Z es porque en verdad encontramos factores que la diferencian del resto de la familia. Esto es evidente en sus proporciones musculosas y centralizadas, haciendo de ella una moto más robusta, además del nuevo faro frontal completamente led que remata un conjunto agresivo y de acentuada deportividad. Como dijimos desde el principio, la funcionalidad de la motocicleta en la vida cotidiana no ha variado en absoluto, pero todos estos cambios son más que bienvenidos.

En cuestión de suspensiones, estrena barras invertidas que cobran mayor protagonismo por su anodizado color dorado y un basculante posterior más robusto. El rodado no cambia con respecto a la Italika 280Z, con un neumático 110 delantero y 140 trasero, mientras que los frenos siguen siendo de disco en ambos ejes.

Con todas estas características, tomamos la firme decisión de finalizar esta prueba de manejo en el Kartódromo Sabaneta. Después de saborear su agilidad en el tráfico urbano y correcta posición de manejo, comprobamos la capacidad de su motor para mantener la velocidad de crucero durante la pronunciada subida de la carretera México-Toluca hacia nuestro punto de encuentro, donde finalmente procedimos a descubrir sus límites dinámicos.

En su evolución, la 300Z de Italika no ha perdido en funcionalidad cotidiana, pero sí que ha ganado en capacidades dinámicas.

DESEMPEÑO REAL

Su conducción también está varios escalones por encima de otros modelos Z, ya que muestra mayor estabilidad y aceleración en todas las circunstancias. La neutralidad de su comportamiento permite cambiar rápidamente de dirección, algo que en ciudad ya lo demuestra filtrando el tráfico con naturalidad, mientras que en la pista permite una trazada relajada sin excesos e interpretando sus límites.

El cambio de velocidades bien escalonado y un motor lleno, destacan en cualquier punto, mientras que la diferencia en materia de manejo la presenta el tren delantero más sólido y firme. La frenada se mantiene inalterada con pinza delantera de dos pistones, similar incluso con respecto a modelos como la 250Z, por lo que en esta versión que ha crecido en todos los aspectos se queda un paso por detrás del conjunto.

Finalmente, emprendemos el regreso por carretera y el desempeño mejora considerablemente con la bajada hacia CDMX. Si de subida, el cuadro TFT a color nos mostró cifras de 3 dígitos sin mayor inconveniente, a la vuelta fue incluso posible alcanzar la velocidad máxima declarada por el fabricante de 135 km/h. Y, finalmente, en la ciudad volvimos al ambiente predilecto de la 300Z, donde se aprecian otras bondades como el soporte para el celular, el asiento independiente del acompañante y la doble toma USB frente al manillar para disfrutar la funcionalidad de siempre, con el aspecto desafiante de nueva generación.

Finalmente, emprendemos el regreso por carretera y el desempeño mejora considerablemente con la bajada hacia CDMX. Si de subida, el cuadro TFT a color nos mostró cifras de 3 dígitos sin mayor inconveniente, a la vuelta fue incluso posible alcanzar la velocidad máxima declarada por el fabricante de 135 km/h. Y, finalmente, en la ciudad volvimos al ambiente predilecto de la 300Z, donde se aprecian otras bondades como el soporte para el celular, el asiento independiente del acompañante y la doble toma USB frente al manillar para disfrutar la funcionalidad de siempre, con el aspecto desafiante de nueva generación.

“La familia Z ha dado un paso evolutivo muy importante con esta versión que presenta mejoras en muchos aspectos, pero que principalmente sorprende por el desempeño de su motor, al cual no le falta potencia ni velocidad.” 

Ruben Marelli

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