
Después de que pasaran por nuestra redacción varios modelos de la familla 400 de Triumph, ha llegado el turno de la versión Tracker: Inspirada en las carreras de flat track americanas de los años 60 y 70, en las cuales las máquinas de Hinckley eran las favoritas de los aficionados que las modificaban para correr, creando asf un legado al cual hoy la marca le rinde homenaje.

Desde marzo de 2024 que en Revista 400 nos mantenemos a los mandos de las diversas versiones de monocilíndricas Triumph que van surgiendo en el mercado. Primero fueron las Street y Scrambler 400 durante su presentación internacional a medios desde Barcelona, España; y más recientemente la Thruxton 400 que reinventó uno de los apellidos históricos de la marca británica. Ahora, ha llegado el momento de revisar el cuarto y último modelo desarrollado sobre esta misma plataforma: la Tracker 400.
Por primera vez, Triumph lleva su fórmula de iniciación hacia una estética inspirada directamente en el flat track, aquellas carreras disputadas sobre óvalos de tierra que se convirtieron en una de las disciplinas más representativas del motociclismo estadounidense. Pero más allá de reproducir una imagen de competencia, la Tracker adapta ese concepto a un uso completamente cotidiano, dando por resultado una propuesta que -aún detenida- transmite velocidad y dinamismo.

BLOQUE REVOLUCIONARIO
El corazón de la Tracker 400 es el monocilíndrico de 398 cc que ha abierto una nueva página en la historia de la marca, apuntando a un público cada vez más joven, necesario para capturar el entusiasmo de nuevos motociclistas que quedarán identificados con la marca. Para beneplácito de ellos, Triumph realizó modificaciones especificas para que la Tracker alcance 42 caballos de fuerza (2 hp más que los primeros modelos), gracias a mejoras en el perfil de los arboles de leva y una puesta a punto diferente.
El torque se mantiene en 37.5 Nm, estando disponible en un 80% desde las 3,000 rpm. En la práctica, esto se traduce en una respuesta inmediata y aprovechable, tanto en ciudad como al momento de recuperar velocidad en carretera o salir de una curva sin necesidad de abusar constantemente de la caja de cambios. Dicho sea de paso, la transmisión de 6 velocidades trabaja en conjunto con un embrague antirrebote, ofreciendo cambios precisos y un accionamiento ligero.


La Tracker ofrece estilo y rendimiento para disfrutar tanto de la conducción en tierra como sobre asfalto.
Su chasis en acero se combina con un basculante de doble brazo en aluminio, mientras que las suspensiones recurren a una horquilla invertida de 43 milímetros y 140 mm de recorrido, acompañada por un monoamortiguador trasero de 130 mm ajustable en precarga. El conjunto privilegia la comodidad y la facilidad de manejo, pero sin convertirse en una motocicleta suave o carente de un perfil deportivo.
PERSONALIDAD ÚNICA
Además de su aspecto, es en la ergonomía donde la Tracker se distancia de manera más evidente del resto de sus hermanas. El manillar ancho y bajo, combinado con unos posapies retrasados y elevados, genera una postura ligeramente agresiva pero sin llegar a lo incomodo, con los brazos abiertos y el cuerpo perfectamente conectado con el movimiento de la motocicleta. El resultado funciona especialmente bien en los cambios de dirección, donde el ancho del manillar permite mover la moto de un lado a otro con naturalidad.

La altura del asiento se sitúa a 805 milímetros del suelo, a esto se suma un peso en orden de marcha de 173 kilogramos, una cifra que, combinada con sus dimensiones compactas, hace que la Tracker se sienta muy ligera una vez en movimiento. En curvas, la posición permite sujetar la moto con las piernas y cargar el cuerpo sobre el tren delantero, generando una sensación de control que invita a incrementar el ritmo.
En la Tracker 400, Triumph puso especial atención en los detalles para que la inspiración flat track estuviera presente en prácticamente cada elemento visual. Para esto, la marca ofrece tres decoraciones: Aluminium Silver, Racing Yellow y Phantom Black. Todas poseen gráficos de inspiración competitiva, el efecto de salpicadura de lodo entre el tanque y el colín, y el sólido número “400”, un detalle que además resultó muy conveniente para nuestra redacción y que refuerza su vínculo visual con las motocicletas de competencia.

Por último, el asiento incorpora una tapa de colin removible que permite transformar visualmente la parte trasera cuando se busca una configuración más deportiva, pero también conservar la posibilidad de llevar un acompañante cuando la ocasión lo requiere.
Los detalles de diseño y nivel de acabados son de sus puntos más fuertes, junto con un manejo afinado y 42 hp.
EQUIPAMIENTO COMPLETO
En lo tecnológico, la Tracker dispone de un acelerador electrónico ride-by-wire que permite gestionar con precisión la entrega del motor y trabajar en conjunto con el control de tracción, que a diferencia de la Thruxton 400, aquí puede desconectarse. El embrague antirrebote también ofrece comodidad durante la conducción deportiva, mientras que la toma USB-C nos permite mantener nuestros dispositivos electrónicos cargados durante los recorridos. La instrumentación conserva una apariencia tradicional al combinar un velocímetro analógico con una pantalla LCD multifunción.

La Tracker ofrece una conducción divertida indistintamente de tu nivel de experiencia.
Los Pirelli MT60 RS son quizá el elemento que mejor resume la dualidad de esta motocicleta, con un dibujo mixto que permite sacar la moto del camino, aunque su comportamiento deja claro que el asfalto sigue siendo su territorio natural. El sistema de frenos asistido por el antibloqueo ABS, en este caso, no puede desconectarse.




La virtud de la Tracker 400 radica en tener una identidad propia que se descubre rápidamente en la posición de manejo, puesta a punto del motor, suspensiones y -sobre todo- su estética flat track. Una motocicleta de dimensiones contenidas y fácil de conducir, pero con el carácter suficiente para ofrecer una experiencia diferente a partir de una plataforma conocida, dando por resultado un conjunto que difícilmente pasará desapercibido.


“La Tracker reúne lo mejor de la plataforma 400 de Triumph. La máxima potencia del motor, el excelente desempeño en ciudad y la posibilidad de divertirte en la tierra.”
Alberto Hernández.