La Ruta 66 entra en su tramo más emblemático para Revista 400. Nuestra Marshal Traveler 525, sigue sumando millas rumbo al Pacífico. En el camino también encontramos la celebración de su centenario y cruzamos finalmente a California, el último de los ocho estados de esta expedición.
El noveno día de nuestra aventura comenzó con lluvia en Albuquerque, Nuevo México. El pavimento mojado y los tonos rojizos del terreno transformaron el paisaje que habíamos recorrido durante las jornadas anteriores. A bordo de La Fiera avanzamos con precaución, adaptando el ritmo a las condiciones del camino y aprovechando el equipamiento de seguridad de la Traveler 525, cuyos frenos con asistencia ABS ayudan a mantener el control durante una frenada de emergencia, mientras que el embrague antirrebote contribuye a estabilizar la rueda trasera durante las reducciones bruscas.
Después de dejar atrás Gallup, cruzamos la frontera estatal para entrar en Arizona. Nuestra primera parada fue Teepee Trading Post, un establecimiento con artesanías de los pueblos nativos americanos, joyería, ropa y recuerdos de la región. Continuamos hacia Holbrook para conocer el Wigwam Motel, uno de los alojamientos más singulares del recorrido. En lugar de habitaciones convencionales, ofrece unidades individuales con forma de tipi, una propuesta que conserva el carácter extravagante de la arquitectura turística de mediados del siglo XX. Su estética también evoca al Cozy Cone Motel de la película Cars, producción que retomó numerosos elementos visuales de la cultura de carretera estadounidense.

El décimo día comenzó en Flagstaff y nos llevó hacia algunos de los lugares más representativos de la Ruta 66 en Arizona. Nuestra primera parada importante fue Williams, cuyo centro conserva una intensa relación con la carretera histórica. Restaurantes, comercios, vehículos clásicos y fachadas de inspiración retro mantienen vivo el ambiente de los viajes por carretera de otra época. Lugares como Cruiser’s Route 66 Café forman parte de esa identidad que invita a estacionar la motocicleta, caminar y descubrir los detalles de cada población.
Más adelante llegamos a Seligman, uno de los puntos más significativos de esta etapa. Sus tiendas, automóviles decorados, anuncios y establecimientos temáticos representan buena parte de la imagen que muchos viajeros tienen de la Ruta 66. Aquí destaca la antigua barbería de Angel Delgadillo, figura fundamental en la defensa y promoción de la carretera histórica cuando la apertura de nuevas vías amenazaba con dejarla en el olvido. La labor de Delgadillo contribuyó a convertir Seligman en un referente del movimiento de conservación de la Ruta 66 en Arizona. Desde Seligman continuamos por la carretera histórica hacia Peach Springs, en territorio de la comunidad Hualapai, pasando por el acceso a Grand Canyon Caverns.

La siguiente parada fue Hackberry General Store, una antigua tienda convertida en una auténtica colección al aire libre de objetos relacionados con la cultura automotriz. Poco después encontramos Antares Point, donde destaca Giganticus Headicus, una enorme cabeza verde de inspiración tiki. Como sucede con otros atractivos de la Ruta 66, su carácter extravagante es parte de su encanto.
Finalmente llegamos a Kingman, una ciudad estrechamente ligada a la historia de la Ruta 66. El histórico edificio Powerhouse alberga el Arizona Route 66 Museum, dedicado a la evolución de la carretera y su influencia en el desarrollo del transporte y el turismo. Muy cerca, Mr. D’z Route 66 Diner completa la experiencia con una estética inspirada en los restaurantes clásicos estadounidenses.

Antes de continuar hacia California, hicimos una pausa de dos días en Las Vegas. Aprovechamos para conocer sus atracciones clásicas, recorrer la ciudad y descansar después de las exigentes jornadas de carretera. La Fiera, sin embargo, permaneció en Kingman. Decidimos mantener la motocicleta sobre el trazado de la Ruta 66 y conservar un registro de su kilometraje desde México sin sumar el desvío a Las Vegas. Era importante que la historia de la Traveler siguiera vinculada al recorrido que nos habíamos propuesto documentar.
Al regresar a Kingman encontramos una sorpresa especial: el I Heart Route 66 Fest, una celebración dedicada al centenario de la carretera. Música en vivo, automóviles clásicos, remolques antiguos, exposiciones, artistas y comerciantes se reunieron para rendir homenaje a una ruta que ha marcado la historia del transporte y la cultura popular estadounidense.

Concluida la pausa, retomamos el camino hacia Barstow. Dejamos Kingman y avanzamos hasta Cool Springs, una antigua estación de servicio situada al pie de las Black Mountains. Desde ahí comenzó uno de los tramos más exigentes y espectaculares de esta etapa: la subida al Sitgreaves Pass, con curvas cerradas, pendientes y vistas amplias sobre el desierto.
Después llegamos a Oatman, un antiguo pueblo minero que conserva sus fachadas históricas y cuya imagen se ha vuelto inseparable de los burros que caminan libremente por sus calles. El lugar permite imaginar la vida de una población que encontró una nueva oportunidad gracias al turismo asociado con la Ruta 66. Continuamos el descenso hacia el río Colorado, dejamos Arizona y entramos en California, el último de los ocho estados de nuestra travesía desde Chicago hasta Los Ángeles.

Pasamos por la zona de Needles y seguimos hacia Amboy, donde apareció el conocido letrero de Roy’s Motel & Cafe. Su arquitectura, sus anuncios y el paisaje desértico que lo rodea forman una de las imágenes más reconocibles de la Ruta 66 en California. Detuvimos la marcha para tomar fotografías con la Traveler como protagonista, registrando otro de esos lugares que habíamos imaginado mucho antes de llegar.
La jornada continuó hasta Bagdad Café, en Newberry Springs, un establecimiento que alcanzó reconocimiento internacional gracias a la película Bagdad Café, estrenada en 1987. En medio del desierto, este pequeño lugar demuestra cómo una historia cinematográfica puede transformar un establecimiento apartado en un punto de encuentro para visitantes de distintos países.

La Ruta 66 nos acercó así a California. Con la Marshal Traveler 525 sumando kilómetros hacia Barstow, en Revista 400 continuamos documentando una travesía que celebra los cien años de una de las rutas más importantes de la cultura viajera. Cada jornada confirma que su valor no reside únicamente en conectar Chicago con El Pacífico está cada vez más cerca, pero todavía quedan millas y lugares por descubrir antes de completar esta aventura.
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