BMW Motorrad Vecsa Oaxaca convocó a su comunidad para vivir una experiencia de tres días de duración en la que el espíritu GS se encontró con la riqueza cultural, gastronómica y artesanal de Oaxaca, celebrando el Oktoberfest a su manera con una serie de rodadas que combinaron tradiciones, actividades culturales y algunas de las mejores rutas oaxaqueñas
La jornada comenzó el primer día con la recepción de los participantes en el Hotel San Felipe, sede del encuentro, donde se realizó el registro y la entrega del welcome kit conmemorativo. Más tarde, los participantes se trasladaron al centro histórico para reunirse en el Templo de Santo Domingo y sumarse a una comparsa tradicional. Entre música, baile, disfraces y el ambiente festivo característico de la región, la comunidad Motorrad oaxaqueña tuvo su primer acercamiento a una de las expresiones populares más representativas del estado, en una bienvenida que marcó el tono de todo el fin de semana.

Al día siguiente fue el momento de encender motores y salir a descubrir los alrededores. La organización preparó diferentes rutas para que cada participante eligiera la experiencia que mejor se adaptara a sus intereses, combinando el placer de rodar con paradas dedicadas a la historia, la artesanía y las tradiciones locales.
Una de las alternativas fue la Ruta del Mezcal, con un recorrido por Santa María El Tule, Mitla y Santiago Matatlán. La primera parada permitió conocer el emblemático Árbol del Tule y recorrer el mercado de artesanías, antes de continuar hacia la zona arqueológica de Mitla, reconocida por sus construcciones y elaborados diseños geométricos. La ruta siguió hacia el palenque Mal de Amor, donde los participantes conocieron las etapas de elaboración del mezcal y disfrutaron de una degustación que acercó a los riders a una de las tradiciones productivas más arraigadas del estado.

Para quienes buscaban una experiencia centrada en el trabajo artesanal, la Ruta de Alebrijes ofreció otra perspectiva de la región. El recorrido pasó por San Bartolo Coyotepec, conocido por su barro negro, y continuó hacia San Martín Tilcajete, donde los motociclistas visitaron el taller de Jacobo y María Ángeles. Ahí, el arte popular tomó protagonismo mediante una visita al museo y un taller en el que cada participante pudo pintar su propio alebrije. La jornada concluyó con una visita al palenque Mal de Amor, punto de encuentro para la fotografía grupal antes de emprender el regreso al hotel.
La tercera opción llevó a los participantes hacia San José del Pacífico, una ruta de aproximadamente 280 kilómetros de ida y vuelta. En este trayecto, el recorrido por carretera fue el eje de la experiencia, con una parada para desayunar y conocer brevemente este destino de montaña antes de volver a Oaxaca. Así, el programa ofreció distintas formas de disfrutar la región, desde la exploración cultural hasta una jornada dedicada a sumar kilómetros y descubrir nuevos escenarios sobre dos ruedas.

Después de las rodadas, la celebración continuó por la noche con una cena de gala tradicional. Los pilotos se reunieron para disfrutar de un espectáculo de Guelaguetza, expresión cultural que reúne música, danzas y vestimentas de distintas regiones de Oaxaca bajo una tradición vinculada con compartir y ofrecer a los demás. La velada continuó con una parrillada oaxaqueña y un ambiente de convivencia entre los participantes, cerrando el día con una muestra de la identidad gastronómica y cultural que distingue al estado.
El tercer y último día quedó destinado al regreso libre de los participantes, quienes concluyeron el fin de semana después de compartir rutas y experiencias en uno de los destinos con mayor riqueza cultural de México.












