
Moto2 siempre ha sido la categoría donde se “curten” los pilotos que mañana pelearán por la gloria en MotoGP, pero desde 2019 también es el lugar donde una marca británica puso su firma en el corazón del campeonato. Desde ese año, todas las motos de la parrilla usan el tricilíndrico Triumph de 765 cc, un cambio que modernizó la clase intermedia y la volvió más rápida y mucho más cercana a lo que se siente correr en la máxima categoría.

Desde su creación en 2010, Moto2 se diseñó como una categoría de igualdad mecánica en la que todos los equipos compiten con el mismo motor y electrónica base, pero con libertad para desarrollar chasis, geometrías, suspensiones, aerodinámica y puesta a punto. Esa fórmula ha convertido a Moto2 en el terreno perfecto para medir talento real.
Durante sus primeras temporadas, Moto2 utilizó un motor Honda de 600 cc y cuatro cilindros en línea derivado de la CBR600RR. Fue el propulsor estándar desde 2010 hasta 2018, pero con el paso del tiempo comenzó a quedarse corto en potencia para el nivel que ya exigía el campeonato. El salto a Triumph en 2019 fue una evolución técnica completa, pasando a un tricilíndrico con más cilindrada, torque, velocidad y estilo de entrega de potencia distinto.

La arquitectura de este motor es parte del ADN de Triumph y ofrece un equilibrio entre la estirada de un cuatro cilindros y el empuje a medio régimen de un bicilíndrico. En pista eso se traduce en una moto que acelera con más fuerza a la salida de curva, permite ser más agresivo con el gas y castiga menos los errores.
Aunque el motor está basado en el bloque de producción de la Street Triple 765, la versión de Moto2 está cuidadosamente modificada para competición. Triumph trabaja con componentes internos reforzados, mejoras en flujo de admisión y escape, piezas aligeradas, elementos de mayor resistencia para altas revoluciones y configuraciones específicas para uso en circuito. En conjunto, el resultado es un motor pensado para dar rendimiento constante durante todo un fin de semana de carrera, soportar el estrés extremo de la categoría y mantener fiabilidad.

El 765 también vive en la calle, y de hecho se volvió uno de los pilares más importantes de la marca en su gama moderna. El modelo más directo es la Triumph Street Triple 765, especialmente en versiones RS, que es la base conceptual del propulsor y la moto que más se asocia a la experiencia de Moto2 por su enfoque deportivo. Triumph también lanzó ediciones especiales inspiradas en esta alianza, como la Street Triple 765 Moto2 Edition, que conecta el motor de la categoría con una moto de producción pensada para el entusiasta que quiere ese ADN de carreras en el día a día.
Además, la colaboración impulsó modelos que celebran el vínculo con la competición, como la Daytona Moto2 765, una deportiva de producción limitada que usa este mismo bloque y existe como un homenaje directo a la presencia de Triumph en el mundial. Hoy, el motor Triumph 765 es el símbolo de cómo una categoría de formación puede tener un impacto real en la industria y en las motos que transitan en la calle. Desde 2019, el tricilíndrico británico convirtió a Moto2 en una clase más rápida y exigente, reemplazando a un histórico 600 de Honda que definió una era, demostrando que muchas veces menos (cilindros) es más.







