
Royal Enfield acaba de revivir la Flying Flea -ahora electrificada- reinterpretando una de las motocicletas más singulares de su historia. Pero antes de esta nueva etapa, la llamada “Pulga Voladora” ya había dejado una huella imborrable como una de las máquinas más ingeniosas y funcionales surgidas en plena guerra.

Para entender su relevancia, hay que situarse en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, un periodo donde la movilidad táctica era crítica. Las tropas requerían velocidad, comunicación y capacidad de desplazamiento inmediato tras aterrizar en territorio enemigo. La Flying Flea nació oficialmente como la WD/RE (War Department/Royal Enfield), una motocicleta ultraligera de 125 cc diseñada específicamente para ser lanzada en paracaídas junto a soldados británicos.
Su desarrollo tomó como referencia la DKW RT100 alemana, aunque fue adaptada y producida en Reino Unido, respondiendo a la urgencia de la guerra y a la imposibilidad de depender de proveedores alemanes. El resultado fue una máquina extremadamente simple y funcional. Su chasis de acero ligero permitía un peso total de 59 kg, lo suficientemente bajo como para ser transportada en jaulas especiales y lanzada desde bombarderos. Al tocar tierra, los soldados podían ponerla en marcha en cuestión de segundos.

Su ligereza era tal que incluso podía ser cargada manualmente por un solo soldado en terrenos complicados, algo impensable para cualquier otra moto de la época. Su motor monocilíndrico de dos tiempos desarrollaba 3.5 caballos y alcanzaba una velocidad máxima cercana a los 72 km/h, con un consumo aproximado de 100km por litro.
Hoy, Royal Enfield ha decidido recuperar el nombre Flying Flea como una nueva propuesta enfocada en la movilidad eléctrica. La nueva Flying Flea C6 mantiene un peso ligero para el segmento de 124 kg con tecnología de vanguardia y una estética neo-retro. Está equipada con una batería de 3.91 kWh protegida por una carcasa de magnesio con aletas para disipar el calor, ofreciendo una autonomía de hasta 154 km y una velocidad máxima de 115 km/h.

Entre sus detalles más destacados se encuentran su icónica horquilla delantera tipo Girder de aluminio forjado, transmisión por correa para una conducción silenciosa, y un paquete electrónico avanzado que incluye ABS sensible a la inclinación, control de tracción y cinco modos de conducción.
Casi 90 años después de aparecer por primera vez, la “pulga voladora” regresa como la primera moto del fabricante indio movida por baterías. Presentada como solución de movilidad, no solo para el gigantesco país asiático sino para los mercados internacionales, aunque aún sin confirmación de poderla ver en territorio latinoamericano.