
La nueva Superleggera V4 Centenario de Ducati es, literalmente, lo mejor que la marca es capaz de hacer hoy. Limitada a 500 unidades numeradas a nivel mundial, esta edición especial no solo conmemora los 100 años de la firma de Borgo Panigale, sino que eleva el concepto de motocicleta de producción a un territorio que roza lo imposible, tanto por cifras como por nivel de ingeniería.

Ducati es una marca que ha construido su identidad trasladando soluciones de competencia a modelos homologados para calle. En esa lógica, la familia Superleggera representa el punto más alto de esa transferencia tecnológica, donde cada componente responde a una obsesión que se enfoca en reducir peso, aumentar rendimiento y mantener el control en niveles extremos.
El corazón de la Superleggera V4 Centenario es el Desmosedici Stradale R de 1,103 cc, un bloque directamente derivado de la experiencia en pista y que para este propósito desarrolla 228 hp, cifra que escala hasta los 247 hp al incorporar el sistema de escape racing firmado por Akrapovic. La ingeniería interna del motor incorpora válvulas de admisión en titanio, bielas ultra ligeras del mismo material, pistones optimizados con pernos de 18 mm, cigüeñal aligerado con insertos de tungsteno y tornillería específica para reducir cada gramo posible. A esto se suma el sistema desmodrómico ajustado manualmente, con placa identificativa y firma del técnico encargado, un detalle que subraya su carácter casi artesanal.


El resultado de esta obsesión es un peso en seco de 173 kg, que por si todavía fuese mucho puede descender hasta los 167 kg con el kit racing. Cifras que, en la práctica, colocan a esta Ducati en un rango más cercano a una moto de competencia que a cualquier modelo de producción convencional. El bastidor frontal, subchasis trasero y basculante de doble brazo están fabricados íntegramente en fibra de carbono, al igual que los rines desarrollados específicamente para este modelo.
En la parte ciclo, Ducati eligió una suspensión Ohlins con una horquilla presurizada NPX25/30 con tubos de carbono, acompañada por un amortiguador TTX36 GP en especificación ligera. El sistema de frenos firmado por Brembo incorpora discos carbono-cerámicos de 340 mm y pinzas monobloque GP4-HY, una configuración prácticamente de MotoGP.

A nivel electrónico, la Superleggera V4 Centenario integra un paquete de última generación basado en una IMU de seis ejes, con asistencias como ABS en curva configurable, control de tracción y anti wheelie con lógica predictiva, Ducati Slide Control, launch control, quickshifter bidireccional y estrategias dinámicas de freno motor. Todo diseñado para hacer gestionable una entrega de potencia que, en cualquier otro contexto, sería simplemente incontrolable.
Cada unidad incluye escape racing con software específico y calibración dedicada, además de un box set exclusivo que contempla caja de madera personalizada, caballetes de paddock, funda y tapete. Es así como Ducati busca demostrar hasta dónde puede llegar, entregándonos una referencia absoluta de lo que hoy significa la ingeniería aplicada al rendimiento extremo.

