DAKAR 2026: NAVEGANDO EN DUNAS INFINITAS

Off-RoadKTMCompeticiónMarcasDakarHondaHace 2 días2.6K Vistas

El 2026 ha iniciado, y con ello, también lo hizo la edición 48 del Rally Dakar, y nuevamente nos demostró que no es una carrera de velocidad, sino de decisiones correctas tomadas bajo desgaste extremo. Esta es la séptima edición celebrada a un costado del Mar Rojo, y que nos regaló momentos históricos y escenas memorables protagonizadas por veteranos, novatos y otros valientes que desafiaron el desierto sin asistencia alguna. Para este año, la hazaña la realizó Luciano Benavides, quien se llevó la corona de la categoría de motos por sólo dos segundos de ventaja, un hecho histórico en el desarrollo de la competencia.

Sin duda, el Dakar 2026 será recordado como una de las ediciones más intensas y emocionantes, con un desenlace verdaderamente increíble en donde hubo tensión hasta el último kilómetro. Durante dos semanas, el rally raid más exigente del mundo recorrió Arabia Saudita con una dureza reflejada en las cifras finales, donde solamente 247 vehículos; de los 317 que comenzaron, llegaron a la meta en Yanbu, y únicamente 204 recibieron la medalla de finalistas en el podio: 90 en motos (9 en Rally GP y 79 en Rally 2), 133 en autos (61 en Ultimate, 33 en Challenger, 32 en SSV y 7 en Stock) y 24 en camiones. Todo esto nos deja claro que el simple hecho de completar el Dakar, sigue siendo, en sí mismo, una victoria.

Entre los nombres consagrados y nuevos protagonistas de podios se encuentran Luciano Benavides, ganador en motos sobre su KTM con una dramática ventaja de dos segundos sobre Ricky Brabec. Nasser Al Attiyah sumó su sexto triunfo en autos Ultimate y le dio a Dacia su primera victoria histórica. El español Pau Navarro, del BBR Team se coronó en Challenger a bordo del T3MAX y con Jan Rosa como navegador, Brock Heger es ahora bicampeón en SSV, dejando atrás por más de una hora al Can-Am Factory Team, Vaidotas Zala sorprendió en los camiones, llevando el Powerstar de 1,000 caballos al final de la meta en poco menos de 57 horas, y Karolis Raisys supo controlar el 109 Station Wagon de Land Rover para coronarse primero en la categoría Classic.

MOTOS

La categoría de motos volvió a ser el eje narrativo del Dakar. No solo por la exigencia física, sino porque esta edición terminó con el margen más pequeño jamás registrado. Fueron dos segundos tras casi 9,000 kilómetros de carrera los que le dieron el tuareg a Luciano Benavides en Rally GP. Al igual que el año pasado, las KTM vuelven a ser las protagonistas de los podios, ubicándose en las primeras posiciones de las categorías.

La etapa 1, disputada alrededor de Yanbu, fue una jornada exigente de 305 kilómetros cronometrados, poniendo a prueba tanto la navegación como la resistencia física de los competidores. Entre los pilotos de motos, la etapa tuvo un desarrollo estratégico intenso: Ross Branch llegó primero a la meta tras imponer un ritmo alto durante gran parte de la especial, pero horas después fue penalizado por exceso de velocidad, lo que alteró el orden y terminó otorgando la victoria de etapa a Edgar Canet, consolidándose no solo como ganador de la jornada sino líder de la clasificación general en motos. Sin embargo, más adelante el sabor a victoria desapareció, cuando una llanta reventada lo obligó a solicitar asistencia, otorgándole una penalización de seis horas, factor que lo alejó completamente de la posibilidad de ganar, pero con el logro de ser el piloto más joven en ganar etapas dentro de la competencia (prólogo, etapa 1 y 13).

Mientras tanto, KTM reconstruía su ataque. Con Sanders fuera del foco, Luciano Benavides pasó de ser una segunda línea a convertirse en el eje del equipo. El argentino ganó el Dakar con regularidad y control del riesgo. Su victoria en la etapa 8 lo colocó definitivamente en la pelea y marcó el inicio de un duelo táctico con Honda.

La maniobra clave llegó en la etapa 11, cuando Brabec cedió voluntariamente el liderato para obligar a Benavides a abrir pista. Para entender mejor esta jugada, en el Dakar, salir primero suele ser una desventaja, ya que nadie limpia la navegación. La apuesta era clara y, durante horas, parecía funcionar.

La carrera llegó a la última etapa con Brabec 3 minutos y 20 segundos arriba. El Dakar parecía estar resuelto, pero un error de navegación en el kilómetro 98 obligó al piloto de Honda a recorrer tres kilómetros extra. Benavides cruzó la meta y, dos segundos después, llegó Brabec. La diferencia más corta en la historia del Dakar en motos confirmó que toda decisión pesa y que ninguna ventaja es definitiva.

Toni Mulec ganó Rally 2, confirmando el dominio técnico de KTM; Preston Campbell fue el mejor rookie, demostrando que la nueva generación ya es competitiva; Benjamin Melot triunfó en Original by Motul, la categoría más pura y exigente. 

A lo largo de las trece etapas del rally, el originario de Salta fue protagonista constante, logrando victorias parciales decisivas en la primera mitad de la competencia y mantuvo un ritmo firme en jornadas especialmente exigentes como las etapas de dunas profundas y navegación compleja, donde muchos contendientes perdieron tiempo valioso. Uno de los momentos más destacados fue la séptima etapa, donde compartió protagonismo con su hermano Kevin, subrayando el peso del apellido Benavides dentro del rally raid internacional, y como dato, Kevin es el único latinoamericano en haber ganado la competencia en dos ocasiones, siendo ahora los dos hermanos campeones de esta prueba de exigencia total.

La definición llegó en la etapa final, cuando una mínima diferencia de tiempo y un error de navegación de Brabec (Honda) terminaron inclinando la balanza. Tras más de 8,000 kilómetros de competencia, el Dakar se resolvió por un margen histórico de tan solo dos segundos, confirmando el nivel de exigencia y precisión que hoy define a la prueba más dura del mundo.

Ganar el Dakar ya es una hazaña; hacerlo por la menor diferencia registrada eleva este resultado a una dimensión histórica, donde nunca antes la categoría de motos se había definido por un margen tan estrecho, lo que refuerza la idea de un Dakar cada vez más competitivo, donde la navegación y la gestión del desgaste son tan determinantes como la velocidad pura.

AUTOS

La categoría Ultimate fue, según los propios pilotos, la más abierta de la historia. Nunca tantos campeones llegaron con opciones reales a la victoria. Sin embargo, Nasser Al-Attiyah sigue escribiendo su nombre entre el de los grandes campeones del Dakar, firmando su sexta victoria en la competencia y, de paso, le dio a Dacia su primer triunfo en el rally, en apenas la segunda participación de la marca rumana.

La acción comenzó en el prólogo en Yanbu, donde Mattias Ekstrom (Ford) marcó el mejor tiempo, seguido de cerca por Mitch Guthrie y un grupo competitivo que ya anticipaba lo ajustado de la contienda. En la etapa 1, Guillaume De Mevius (Mini) sorprendió con la victoria y asumió el liderato provisional. La segunda etapa fue un duelo estratégico de navegación y resistencia, en donde Seth Quintero (Toyota) se impuso, mostrando la velocidad del nuevo Hilux, aunque la consistencia de Nasser Al-Attiyah le permitió mantenerse cerca de la cabeza de la general desde el principio.  

Para la tercera jornada, Mitch Guthrie logró la victoria y asumió la primera posición en la general, mientras Ford colocaba varios vehículos en los primeros lugares, reflejo de su ritmo competitivo temprano. A medida que la carrera avanzaba hacia su mitad, la regularidad de Al-Attiyah empezó a marcar diferencias, lejos de la explosión de etapas ganadas, su conducción sin errores y capacidad de gestión de la navegación en dunas le permitió escalar posiciones en la general. Fue aquí donde el favorito Carlos Sainz sufrió con problemas de GPS y penalizaciones, perdiendo tiempo y quedando fuera de la lucha por el título, aunque logrando la quinta posición final.

En las etapas intermedias, rivales como Nani Roma y Mattias Ekstrom lucharon por recortar tiempo, logrando victorias parciales y poniendo sobre la mesa la fortaleza de Ford Racing que terminó cerrando el Dakar con doble podio (segundo y tercero) y seis victorias de etapa. Pero durante la penúltima etapa, Al-Attiyah extendió su ventaja con una victoria sólida, mientras sus competidores sufrían minutos perdidos o fallos mecánicos, consolidando su camino hacia el título y llevando a Dacia a su primer triunfo histórico en el Rally Dakar.  

La etapa final en Yanbu confirmó el dominio del catarí, coronándose campeón de la categoría Autos Ultimate con casi diez minutos de ventaja sobre Roma. Su victoria significó su sexta victoria en coches, acercándose cada vez más al récord absoluto del legendario Stephane Peterhansel. Su estrategia se definió en la etapa 6, una jornada de dunas largas donde tomó el liderato, y la gestión impecable de la segunda semana, especialmente tras la etapa maratón al volante del Dacia Sandrider

Nani Roma salvó el segundo lugar tras una jornada final heroica, mientras que Mattias Ekstrom resistió hasta el último kilómetro frente a Sebastien Loeb, quien terminó cuarto por solo 37 segundos. Una diferencia mínima que refleja el nivel competitivo de esta edición.

CHALLENGER

La categoría Challenger dejó una de las lecciones más claras del Dakar 2026. Pau Navarro ganó el rally sin ganar una sola etapa, algo que solo se explica entendiendo el Dakar como una carrera de resistencia, no de sprints.

Desde las etapas iniciales, el argentino Nicolás Cavigliasso, acompañado por su navegante y esposa Valentina Pertegarini, se posicionó como líder de la clasificación general. Tras ganar la etapa 1 con un margen estrecho sobre sus rivales, consolidó su ventaja al imponerse también en la etapa 3, demostrando que su enfoque equilibrado entre velocidad y fiabilidad era clave en un recorrido árido y técnico. A pesar de una penalización en la etapa 2 por exceso de velocidad, Cavigliasso mantuvo el mando de la general con cierta comodidad.  

En Challenger compiten vehículos ligeros UTV de alto rendimiento, diseñados específicamente para el rally. Son más pequeños y ágiles que los autos Ultimate, pero igualmente exigentes en navegación y resistencia. Esta categoría suele funcionar como un escalón intermedio entre las clases amateurs y la élite, y es uno de los espacios donde surgen nuevos talentos del rally raid.

Pau Navarro lideró la general desde el inicio, gestionó cada jornada con inteligencia y evitó errores incluso cuando un retraso en la salida de la etapa 11 le costó doce minutos. Su victoria, con poco más de 23 minutos de ventaja, confirma la madurez de una categoría donde la estrategia ya pesa tanto como el talento. El podio lo completaron Yasir Seaidan, piloto local, y Nicolás Cavigliasso, quien remontó tras un inicio complicado. La presencia constante de pilotos como Kevin Benavides o Dania Akeel añadió tensión y espectáculo a una categoría cada vez más sólida.

SSV

Brock Heger defendió su título con seis victorias de etapa y más de una hora de ventaja, sellando el tercer triunfo consecutivo de Polaris. El estadounidense conserva su corona en SSV con más de una hora de ventaja en la general.

La categoría SSV (Side by Side) está pensada para vehículos aún más compactos y accesibles que los usados en Ultimate o Challenger, muy populares entre equipos privados y pilotos con menos experiencia en el Dakar. Aquí, el novato Brock Heger ofreció a su país un doblete que refleja el dominio transatlántico en esta disciplina en los últimos años. Polaris ha impuesto su ley a pesar de los contra ataques reiterados de Can-Am, que al final le dieron el segundo lugar a Kyle Chaney en su debut, mostrando la fuerza del talento emergente.

Xavier de Soultrait se quedó con el tercer puesto. El francés se vió recompensado con un podio tras dos semanas marcadas por las dificultades, como la de conducir con tracción a las dos ruedas en la segunda etapa de la maratón. Muy cerca de la victoria en la última etapa hacia Yanbu, el sueco Johan Kristoffersson ha demostrado tener el talento suficiente para medirse con los grandes en las próximas ediciones.

El argentino Jeremías González Ferioli tuvo un cierre espectacular al ganar la Etapa 12. Por su parte, su compatriota Manu Andújar logró finalizar en el Top 10 de la clasificación general, ocupando la séptima posición.

CAMIONES

Lituania consigue su primer ganador en la categoría de pesos pesados del Dakar. Vaidotas Zala ha resistido con éxito la presión de Ales Loprais y se ha impuesto con 20 minutos de ventaja. El piloto del Team De Rooy pone así fin a la racha de Martin Macik, ganador de las dos últimas ediciones. 

Los camiones representan una de las imágenes más impactantes del Dakar. Son vehículos de gran tamaño y peso, tripulados por tres personas (piloto, copiloto y mecánico), que deben enfrentarse a los mismos terrenos extremos que el resto de las categorías. En apenas su segundo Dakar, el lituano Zala superó a rivales históricos gracias a una regularidad impecable. Supo atacar cuando fue necesario y resistir ante un Ales Loprais dominante, ganador de cinco etapas.

Mitchel Van Den Brink completa el podio llegando 29 minutos por detrás de Zala. El neerlandés lideraba la carrera antes de que su árbol de transmisión cediera en la etapa 10, lo que le costó más de cuarenta minutos. Macik, cuarto general, cruzó la meta con una clara desventaja de más de 4 horas, derivado de un problema mecánico en la etapa 9 que le hizo caer del podio en la clasificación general. El bicampeón sale de Yanbu con la firme intención de volver con más fuerza el año que viene.

CLASSIC

Karolis Raisys ofreció una clase magistral de constancia y precisión. Lideró durante diez días y subió al podio todos los días del rally, algo poco común incluso en esta categoría. Su victoria sobre el Defender rompió el dominio japonés y conectó el presente del Dakar con su historia más pura.

El Dakar Classic es una categoría pensada para vehículos históricos que participaron en ediciones pasadas o que representan la era clásica del rally. A diferencia del resto, aquí no gana quien va más rápido, sino quien mantiene una regularidad precisa en los tiempos establecidos. Es una competencia paralela que pone en valor la historia del Dakar.

Tras hacer podio en 2025, en su primera participación sin asistencia a bordo de su Land Rover Serie 3, Karolis Raisys se ha convertido este año en el ganador indiscutible de la sexta edición del Dakar Classic. Las autoeliminaciones de los que se perfilaban como sus principales contrincantes hicieron que su demostración de fuerza fuera más contundente. El otro Defender de Maxence Gublin no mostró la misma fiabilidad al comienzo del rally, el Nissan Tecnosport de Lorenzo Traglio se negó a arrancar una mañana, una correa del Porsche del antiguo ganador Juan Morera obligó al español a abandonar. Todos estos hechos han contribuido al ascenso de una de las figuras del Dakar Classic. El checo Ondrej Klymciw, por su parte, finalizó segundo tras cinco participaciones, en el que es su mejor resultado, tras imponerse al italiano Josef Unterholzner, tercero final.

El Defender se convierte en el segundo vehículo no japonés en ganar desde el Buggy Sunhill de la edición inaugural tras cuatro años de dominio de Toyota. Raisys se convierte en el quinto hombre en inscribir su nombre en la carrera. Su alianza con el francés Christophe Marques recuerda a la primera victoria del Range Rover de Genestier en el Dakar de 1979.

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