
Una buena planeación es la diferencia entre una aventura épica y un dolor de cabeza sobre ruedas. Viajar en dos ruedas -como toda buena aventura-, requiere preparación. Aquí van seis claves que junto a BDS Motos te compartimos para que tu próxima escapada en moto sea todo lo que imaginas.

Escoge el destino. El punto de partida es decidir a dónde vas. Una playa, un pueblo escondido, una ciudad que llevas años queriendo conocer. Te recomendamos buscar información sobre la accesibilidad del lugar antes de tomar la decisión.
Traza la ruta. Antes de salir, estudia las opciones. Cuántos kilómetros vas a rodar, dónde vas a parar a cargar gasolina, qué tanto te van a cobrar las casetas y qué hay en el camino que valga la pena no perderse. Pide recomendaciones en foros de viajeros sobre la ruta final y sus posibles dificultades o riesgos. Cualquier recomendación siempre es útil.
Prepara tu moto. Antes de salir, dale a tu moto una revisión completa: frenos, llantas, cadena, luces, aceite. No hay peor sensación que quedarse varado a mitad de la carretera. Un buen chequeo antes de comenzar tu ruta reduce las probabilidades de tener cualquier falla que te obligue a detenerte.

Equipo de seguridad. Casco, guantes, chamarra y botas. No es negociable, sin importar qué tan corto sea el tramo o qué tan buen clima haga. Y si vas acompañado, tu responsabilidad como piloto es asegurarte de que la persona también se equipe completamente. No olvides también rodilleras, muchos no las consideran, pero en la mayoría de las caídas, las manos y las rodillas son lo primero que hace contacto con el suelo.
Equipaje. Lleva lo necesario y nada más. Un equipaje bien pensado te permite moverte con soltura, mantener el equilibrio y llegar menos cansado. Piensa que toda masa y peso sobre la moto afecta su comportamiento, más peso implica más esfuerzo y gasolina.
Documentación en regla. Licencia vigente, tarjeta de circulación, seguro. Tres documentos que ojalá nunca necesites usar de verdad, pero que tienen que estar ahí. Rodar con todo en regla es sinónimo de tranquilidad, y la tranquilidad -en carretera- no tiene precio.

La mejor temporada para rodar es la que tú decides aprovechar. Con la moto correcta, la ruta bien trazada y la cabeza fría, cualquier destino vale la pena.