Las pilotos mexicanas Astrid Madrigal y Angélica Sophia Vázquez, han sido galardonadas con el máximo reconocimiento otorgado dentro del deporte federado, el premio Luchador Olmeca 2022, que es otorgado por la CODEME (Confederación Deportiva Mexicana) a lo mejor y más destacado del deporte confederado desde 1982.

La Federación Mexicana de Motociclismo (FMM) presidida por el Sr. Víctor Hugo Vieyra Almuina presentó a consideración a ambas candidatas, destacadas dentro del deporte de motor en su versión de dos ruedas, y este viernes 2 de diciembre, se celebró la ceremonia para otorgar dichos galardones desde la Casa del Deporte Federado en la Ciudad de México. 

Por un lado, fue premiada la piloto chihuahuense Astrid Madrigal, quien es una destacada participante dentro de los campeonatos nacionales, Latinoamericanos e Iberoamericanos de velocidad, poseedora actualmente del Campeonato Latinoamericano Monomarca de Velocidad. La piloto radica actualmente en el Estado de México ha logrado un sin número de trofeos y reconocimientos en 10 años de trayectoria, ya a sus 22 años es un referente tanto dentro como fuera de las pistas apoyada por Italika Racing.

De igual forma, tenemos a Ángelica Sophia Vázquez, quien es heredera de un legado motociclista tanto en pista como en tierra, siendo este último aspecto donde la nacida en la Ciudad de México se ha destacado de forma admirable al coronarse varias veces como Campeona Nacional de Motocross en la categoría femenil, siendo la última vez el pasado mes de noviembre en Capula, Michoacán y es dueña del título latinoamericano durante dos años consecutivos.

El reconocimiento “Luchador Olmeca” tiene su origen en la década de los ochentas y es entregado año con año a deportistas, directivos y promotores que mediante su labor han contribuido al desarrollo del deporte en México. En 1983 se realizó la primera entrega de este premio y la estatuilla representa una réplica del famoso “Luchador de Santa María”, que fue encontrado en las riberas del Río Uxpanapa, Veracruz, considerada una obra de arte de la cultura Olmeca, se distingue por su cabeza rapada, un fino trabajo en la barba y bigote.