Royal Enfield Europe encargó a finales de 2019 una preparación para la Royal Enfield Continental GT 650 a la tienda de personalización parisina Bad Winners destinada para competir en la serie de carreras Sultans of Spirits, pero la contingencia sanitaria atrasó el proyecto hasta ahora, cuando finalmente “Pegasus l’Étalon Noir” estuvo lista.

El fundador de Bad Winners, Walid Ben Lamine tuvo congelado el proyecto hasta que surgió la noticia de la celebración no oficial del festival Wheels and Waves, en la que un grupo de expertos se reunió para mantener vivo el espíritu. Con solo unos meses para poder terminar la construcción, pusieron manaos a la obra y “Pegasus l’Étalon Noir” estuvo lista tan solo ocho horas antes de su presentación en la carretera de Punk’s Peak.

Para empezar vemos un kit de gran calibre de 865 cc de S&S Cycle, junto con un árbol de levas mejorado, bielas Carrillo y un embrague reforzado, también se modificaron las culatas y suministró al taller un escape dos en uno y una ECU programable. Se cambió la caja de aire por un par de pilas de velocidad y reconectó el GT 650 desde cero y también conectaron un sistema nitroso de Nitrous Express.

Dado que su objetivo principal es ir rápido en línea recta se decidió ampliar su distancia entre ejes, el basculante original se estiró y se reforzó con nuevas secciones de acero cromado. La disposición de doble amortiguador OEM también se reemplazó por una sola unidad Ohlins, se fabricó un nuevo amortiguador superior y subchasis, junto con soportes de estribo extendidos para colocarlos lo más atrás posibles. Están equipados con clavijas, controles y varillajes personalizados.

Las ruedas de aluminio son de Dymag y están envueltas en neumáticos Pirelli Diablo Supercorsa SC2, el sistema de frenado está a cargo de Beringer. Vemos también un complemento completo de paneles de carrocería de fibra de carbono personalizados. Primero se diseñó todo el cuerpo con software CAD, luego se imprimieron las piezas prototipo en 3D. Dichos prototipos se usaron para fabricar las piezas finales de fibra de carbono, que incluyen el tablero de números delantero, la cubierta del tanque y la pieza trasera.

El depósito de combustible es de aluminio y está hecho a medida, montado debajo del falso tanque, es accesible a través de un orificio en la cubierta de carbono y contiene menos de medio galón, que es suficiente para carreras de 1/8 de milla. En la cabina podemos ver un velocímetro Koso, puños Renthal y manetas Beringer. No tiene luces ni señales de giro ya que no está pensada para calle. Como parte de los gráficos podemos ver los logotipos de sus patrocinadores, pero en cuanto a los colores, son muy monocromáticos envolviendo la fibra de carbono en bruto en una laca de alto brillo.