Andreas Jönsson, de Black Lanes Motors en Suecia, además de haber sido un asiduo usuario de patineta en los años 80, también tiene un vínculo muy especial con la marca de los diapasones. Su último proyecto es una brillante bobber basada en una Yamaha SR500 de 1999 y no tiene miedo de romper algunas reglas.

La conversión del frente fue el primer paso en un viaje hacia la personalización. Con la ayuda de su amigo Loen, adquirió una horquilla Springer de DNA y se realizaron los cambios necesarios para que funcionara en la Yamaha. Al igual que las horquillas, el marco fue suavizado por completo y todo lo que no se utilizaría se cortó. Eso incluía todo el bastidor auxiliar que se puso a un lado y un nuevo conjunto de amortiguadores fueron fabricados y soldados que ayudó a bajar la postura de la motocicleta y los amortiguadores Honda cromados hacen que las bobinas toquen el suelo. Las ruedas se volvieron a montar para adaptarse al estilo bobber con radios de acero inoxidable más gruesos atados a los rines cromados.

El aspecto bajo y delgado del chasis hace que el resto de trabajo en la carrocería se una en armonía realizando sutiles e inteligentes cambios. El tanque modificado se reposiciona, para lograr que esta transición del asiento metálico al asiento individual sea la correcta, Andreas soldó una pieza de placa debajo de la parte trasera del tanque que se extiende hasta debajo del asiento y permite un punto de montaje sólido para ambos. La unidad de asiento en sí fue ensamblada por su amigo Anton Sandqvist, quien la cubrió con cuero negro de alta calidad y agregó dos topes de marco, mientras que un guardabarros trasero clásico y puntales cromados mantienen un aspecto limpio.

Luego llegó el momento de la pintura, Loen de Lucky Boy Customs fue a la ciudad para cubrir el cuadro, las horquillas, el basculante, el guardabarros y todas las nuevas incorporaciones como la caja de batería personalizada entre los postes centrales en un tono base blanco. El verde intenso ahora tiene el telón de fondo perfecto desde el que hacer estallar y los neumáticos Shinko de banda blanca elegidos, solo se suman al deleite visual de la construcción.

Tras estos cambios la atención se centró en el lado mecánico, pulir el motor y las cubiertas laterales fue una tarea enorme, pero nada como el increíble escape. Éste fue realizado por Anders, otro amigo y además herrero, ambos trabajaron durante 14 horas para construir el sistema de acero inoxidable de doble tubería que fluye sin problemas desde el motor monocilíndrico, pasando por debajo de los controles de velocidades. Para terminar el motor hay una nueva palanca de arranque cromada con el pedal blanco perfecto para combinar.

Para garantizar un acabado limpio, todo el cableado se reinstaló y se escondió debajo del tanque, con la pequeña m-Unit de Motogadget controlando las cosas y un m-Button. Para no exceder los límites de velocidad en carretera cuenta con un pequeño velocímetro digital saliendo de la rueda trasera. El toque final es un pequeño pájaro hecho a mano de hojalata, posado en la tapa de la rueda delantera para traer buena suerte.