Massimo Rivola, Director Deportivo de Aprilia ha llegado a MotoGP a destapar la olla de grillos y a iniciar una serie de debates y cuestionamientos, ya sea mal o bien fundados sobre los desarrollos técnicos que la casa de Borgo Panigale ha creado para la Desmosedici GP19, todo esto de la mano de Luigi Dall’Igna ingeniero en jefe y creativo inventor de gadgets para sus motos y sus pilotos lo que ha permitido en cierto momento aprovechar áreas grises del reglamento y/o recovecos que ahora podrían ser la tormenta en un vaso de agua sobre el escritorio de Carmelo Ezpeleta (DORNA) y de Jorge Viegas (FIM).

Rivola con más de 20 años en el Gran Circo de la Fórmula 1, sabe cómo se manejan las cosas en cuanto a protestas y apelaciones y cómo ganar carreras en la mesa, y es que desde antes de que arrancara el gran premio de Qatar, el directivo italiano ya se había acercado con los jefes de equipo de Suzuki, Honda, y KTM y a estos tres ya los había convencido de presentar la queja sobre el alerón/deflector hidrodinámico de la llanta trasera de las Ducati de Dovizioso, Petrucci y Miller.

El alegato consistía en que el apéndice en cuestión para no nombrarlo de una forma u otra, no tenía sentido de ser usado en noche catarí ya que si su uso es para desviar el agua de la llanta trasera entonces ¿quién ha visto un gran premio de Qatar bajo lluvia?, ahora bien si es un alerón y permite una mejor carga aerodinámica ¿está o no está prohibido en el reglamento? A final de cuentas esto es un caso de nomenclaturas y de cierto control de reglamentos.

Pero Rivola ha sido muy claro y a puesto dos o tres puntos sobre las ies, “No tenemos que demostrar que el que usa Ducati es un dispositivo aerodinámico capaz de generar carga: tienen que demostrar que no, con datos. Obviamente la decisión de rechazar la protesta fue política. No quiero negar el trabajo de Danny Aldridge. El hecho es que las nuevas reglas aerodinámicas se han adoptado para reducir los costos de diseño. Este es el espíritu de la norma. Esta decisión, sin embargo, va en la dirección diametralmente opuesta. Permite eludir la regulación estudiando cualquier brecha de esta para mejorar el rendimiento. Y no hace falta decir que, si una casa tiene 20 ingenieros aerodinámicos disponibles y otra solo uno, puedes encontrar muchas soluciones”.

“He estado toda la vida en el mundo de las carreras, y no se agrega, ni siquiera un gramo a un vehículo de competición si esto no mejora el rendimiento”, explica Rivola, y añade “No quiero ir de un profesor que viene de la F-1 para enseñar cómo se elaboran las regulaciones. No soy un técnico, pero necesitamos más profesionalismo”.

 

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